jueves, 1 de septiembre de 2016

Sentemos a "negociar" a Lola y a Alma Lucía

Asistir y pretender entender a nuestros políticos se está convirtiendo en un ejercicio muy difícil. Hay que superarse para conseguir asimilar las contradicciones permanentes que nos demuestran.
De la última sesión parlamentaria me llaman la atención dos aspectos: en primer lugar, y supongo que por lo que me toca y más conozco, el supuesto interés por la educación de nuestros niños ofreciendo como aspecto prioritario la posibilidad que los niños sepan tres idiomas, todos aprueben, todos sean buenísimos...etc etc mientras nuestros diputados se comportan en el Congreso con una falta de educación lamentable; los diputados hablan entre ellos, juguetean con los móviles, incluso alguna diputada de las ilustres se dedica a grabar a sus rivales políticos con el móvil y lo cuelga en internet, muchos se ausentan (y no para ir al baño; desaparecen durante más de 15 minutos), ríen entre ellos, se levantan y saludan a sus vecinos cuyo escaño está situado más arriba mientras otro diputado está cumpliendo con su turno para dirigirse a la cámara. Y pretenden vender "educación" intentando convencer al pobre ciudadano de la calle de la importancia de saber inglés mientras se comportan ante millones de españoles con una total falta de educación. El colmo del despropósito es un diputado situado junto a los oradores -e inmediatamente en la silla inferior a la presidenta del congreso (presidenta y congreso empiezo a creer que queda mejor en minúscula que en mayúscula)- que se recuesta en su silla y empieza a desperezarse acompañando su "descanso" con varios bostezos bien visibles.
En segundo lugar me llama la atención que hablando de la urgencia de una correcta regeneración de los políticos a nadie se le ocurra que a éstos se les exija un mínimo de conocimiento y experiencia profesional para ocupar un cargo de semejante responsabilidad. Hasta para dirigir una franquicia en el Mc Donald (Mc Donald sí creo más conveniente ponerlo con mayúscula puesto que tengo bastante más seguridad en las bondades de una buena hamburguesa que en un diputado) se te piden 3 años de experiencia. Estoy en la seguridad de que la inmensa mayoría de nuestros diputados no pasarían una entrevista medianamente exigente para entrar en una empresa de medio pelo.

Con todo ello lo que duele y me resulta realmente grave es la certeza que se desprende de la actitud de los políticos de su nula capacidad de SER PERSONAS.
Más allá de la poca educación que demuestran algunos o de la escasa/nula preparación que demuestran otros lo llamativo es que una "profesión" dedicada a procurar el bienestar de los ciudadanos desprenden una ausencia de sensibilidad absoluta.
No vale hacer creer al ciudadano para justificar lo injustificable que las diferencias son ideológicas; no vale que hasta los incautos votantes justifiquemos resignados su actitud con el lamentable argumento de que "quieren el poder".
La desnaturalización de nuestros políticos es triste, imperdonable y lamentable.
La escasa o nula autoridad moral con la que se conducen sobrecoge y hasta produce miedo.
Ni piensan ni sienten lo que dicen.
La ideología, costumbres, educación, proyectos individuales, esperanzas y naturaleza de las personas se pliega ante la parte de ALMA que llevamos todos dentro; y en un "trabajo" dedicado a procurar el bienestar de la gente debería de ser indispensable cuidar esa parte.


Estos últimos meses me acerqué a dos personas.
En primer lugar, y organizando una Fundación para ayudar a los niños en riesgo (a veces no sé si están más en riesgos "nuestros niños" aprendiendo inglés, chino y alemán que aquellos que en otras partes del mundo conocen y AMAN su idioma y su pueblo) una persona encargada del voluntariado en ICADE me habló de Lola Hierro como persona indicada para aportarme ayuda en modo de contactos, iniciativas y experiencia en ese mundo.
Lola Hierro trabaja en el periódico EL PAÍS como periodista; y, sin más preámbulo que una llamada, conseguí que me recibiera a primera hora de la tarde. La mañana la dediqué a saber lo más posible de Lola. Su trabajo es formar parte de PLANETA FUTURO, una sección del diario EL PAÍS realizada gracias al apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates pensada para reforzar la cobertura informativa sobre temas relacionados con el desarrollo humano y social sostenible y con la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Bonito ...sin duda. La experiencia me dice que las personas inmersas en este tipo de trabajo "social" y "pedagógico" se diluye en y con el tiempo y se van poco a poco convirtiendo en un trámite, un trabajo y un sueldo para ellos mismos. Junto a este primer conocimiento comprobé que Lola, a pesar de su corta edad, tenía el Premio Joven de Comunicación, Premio Memorial Juan Gomis, Premio Periodismo de Manos Unidas y el Premio Educa entre otro muchos reconocimientos.
Y he de confesar que también en este punto intuía una entrevista de muy "poco futuro": cuando el éxito se instala como huésped frecuente en una persona estimula su vanidad y altivez.
Y allí que me fui con la esperanza de sacarle 5 minutos a Lola Hierro.
Y los 5 minutos fueron una tarde entera.
Lola Hierro no trabaja en un proyecto determinado; Lola ama Africa y su gente, Lola dedica su mes de vacaciones a pisar esa tierra, a fotografiar a su gente, a los niños y su entorno, a escribir en su blog REPORTERA NÓMADA (lectura recomendable y recomendada para todos: adultos, jóvenes, felices, infelices, guapos o feos como terapia de conocimiento de GENTE diversa y diferente, formas de vivir y sentir a través de la experiencia de una persona) en un lenguaje tremendamente claro, agradable, cercano, pedagógico y positivo.
Lola necesita pisar la Tierra y entenderla como un regalo que agudiza el espíritu y estimula el alma.
Lola no se encuentra cómoda hablando de sí misma. Es de naturaleza tímida y prudente. Da la sensación de pasar de puntillas en lo que a los demás nos parece vital: dinero, prestigio, posición social. Solo se siente grande pensando y sintiendo que hay un sitio y un mundo que puede mejorar.
Y se siente a gusto diciendo lo que siente y sintiendo desde EL ALMA.
Cuando nos despedimos me promete ayuda en varios aspectos.
La veo marchar y pienso la inestabilidad en la que con frecuencia se verá inmersa Lola; las personas que VIVEN sufren para controlar sus vidas; están permanentemente desubicadas y aisladas.
Incomprendidas.
Llego a casa y leo su blog con más detenimiento; y encuentro inquietud con los desfavorecidos, con los refugiados; no solo transmite la problemática que se desprende de su trabajo. Da la sensación que Lola tendría en su casa a "todos los refugiados".

En segundo lugar encuentro en Albania a una mujer muy querida desde años. Nos vemos. Ella se llama Adriana; se llamaba Adriana, ahora hermana Alma Lucía, misionera de la Caridad de Teresa de Calcuta. Vive en un pueblo de la Albania profunda dedicada en cuerpo y ALMA al cuidado de personas discapacitadas, personas con un desarraigo social absoluto. Entregada al cuidado de AQUELLOS que no tienen NADA. Sin esperanza de nada; personas con un dolor interiorizado y vivido las 24 horas del día.
Alma Lucía habla poco de su labor. No es un trabajo, es SU VIDA. Es la DIGNIDAD de una persona que se muestra con una vivencia dedicada a los demás. Esperando de estas personas marginadas por un mundo cruel una recompensa en forma de sonrisa muy lejana de cualquier reconocimiento práctico.
Su manera de entender la vida da una autoridad moral desde el silencio. No necesita hablar. VIVE.

Dos personas, Lola y Alma Lucía, con diferentes formas, diferente manera de mirar la vida, con diferente ocio, con diferentes ideas para conseguir un mundo mejor. Es difícil encontrar a dos personas tan distantes en ideas, formas, espiritualidad y costumbres.
Pero hay un sentimiento común que las atrae y las une: el haber puesto a un lado un bienestar particular y privado en beneficio de un mundo mejor.
En los incontables desacuerdos que tienen estas dos personas, un bien  avalado por la común dignidad con la que ambas se conducen por la vida, las une.
Lola y Alma Lucía, en sus asentada distancia como personas, encontrarían siempre un espacio común para trabajar por un mundo mejor; es más: disfrutarían de esa común ayuda. Se mirarían con el respeto que otorga el convencimiento de que una y otra, otra y una, solo piensan en MEJORAR el entorno por donde caminan.

Igual que nuestros políticos.
Mala sociedad es ésta cuyos gobernantes, estando en la posibilidad real y habiendo hecho de su vida "un servicio a los demás", están asentados en una actitud tan superficial, intrascendente y pasiva.
Mala sociedad es ésta cuando la prensa atiende, ríe las gracias, trata con "admiración" y atiende a la clase política otorgándoles páginas en los medios, cámara en las televisiones y micrófonos en las radios convirtiéndoles el centro de una sociedad que acaba al final procurando que los niños sepan inglés, alemán y francés para presentar un más completo currículum en sus futuros trabajos antes que sepan que los idiomas sirven para comunicarse con la gente y conocer sus vidas.
Mala sociedad es ésta que no admira a Lola y Alma Lucía.
Mala sociedad es ésta donde Lola y Alma Lucía pasan de puntillas.
Mala sociedad es ésta que no recoge en prensa, televisión a radio la reunión que están manteniendo Lola y Alma Lucía en un salón del Congreso para aunar fuerzas y poner los medios para hacer un mundo mejor.

Tener diferentes ideas, creencias, amistades, conversaciones, educación y aficiones es una disculpa pueril y estúpida para hacernos creer que "es imposible llegar a un acuerdo". Cuando se dice lo que se piensa y se vive como se siente se transmite una autoridad moral para hablar y decidir.
Cuando se piensa lo que se dice y se transmite lo que conviene y no lo que se siente estamos ante unos gobernantes planos.

Sentemos en la mesa a Lola y a Alma Lucía.